miércoles, 23 de noviembre de 2011

Fallece soprano catalana Montserrat Figueras







La soprano de origen catalán Montserrat Figueras (1948-2011), esposa y pareja artística del músico Jordi Savall, falleció la madrugada de este miércoles a causa del cáncer que se le diagnosticó hace un año y que comp
aginó con sus conciertos hasta agosto pasado.

Especializada en música antigua, Figueras creó con su marido el grupo "Hespérion XX", el coro "La Capella Reial" de Catalunya y la orquesta "Le Concert des Nations", todos ellos con el propósito de difundir lamúsica medieval, barroca y renacentista.

El funeral de la soprano, que falleció en su domicilio de Bellaterra en Cerdanyola del Vallés (Barcelona), tendrá lugar el próximo viernes a las 11:00 horas en el Monasterio de Pedralbes.

Luego de dar a conocer la noticia, el Festival de Música de Morelia "Miguel Bernal Jiménez" expresó sus condolencias a la familia de la soprano y especialmente al maestro Jordi Savall por la sensible pérdida de su esposa.

En días anteriores, el violagambista, director de orquesta y musicólogo español Jordi Savall también especializado en música antigua anunció la cancelación de la presentación que realizaría para la clausura este Festival, el 26 de noviembre, debido al delicado estado de salud de su esposa.

Figueras nació en Barcelona, algunas fuentes señalan que en 1948, otras que en 1942, en el seno de una familia de melómanos.

Ganadora de la Creu de Sant Jordi este 2011, colaboró desde muy joven con Enric Gispert y Ars Musicae; además estudió canto con Jordi Albareda y siguió cursos de interpretación dramática.

Casada con el músico Jordi Savall, en la década de los 60 completó sus estudios en Basilea con Kurt Widmer, Andrea von Rahm y Thomas Binkeley en la Schola Cantorum Basiliensis y en la Musikakademie.

A partir de los años 70, Figueras destacó como una de las máximas exponentes de una generación de músicos para los que es evidente que la música anterior a 1800 necesitaba un nuevo enfoque técnico y estilístico.

A lo largo de su trayectoria, Figueras fue reconocida con galardones como el Grand Prix de l'Academie du Disque Français Edison Klasik, el Grand Prix de l'Académie Charles Cross y un Grammy por el libro-CD Dinastía Borgia.

De igual forma, fue distinguida con La Orden de las Artes y las Letras que otorga el gobierno francés.



martes, 26 de julio de 2011



Manifestación de Szilenђia para los Inviernos de 2011.
Vuelva pronto querida amiga.



viernes, 15 de julio de 2011


Ah partir
en cuerpo y alma
ah partir
escalar el viento
ah partir
deshacerse de las miradas
ah partir
en el viento sagrado

He de partir
no mas incercia, bajo el sol
He de partir
no mas sangre, anonada

Ha de partir, ha de partir
no mas inercia
Ha de partir, ha de partir
no mas sangre
Ha de partir, ha de partir
no mas formar fila
para morir

Ah, en ultimo viento
tejian mi destino
ah, en eltimo viento
tejian mi visiones



Detrás de las rocas una perra inquieta
Nos vigilaba con mirada airada,
Espiando el momento de recuperar del esqueleto
El trozo que ella había aflojado.

—Y sin embargo, tú serás semejante a esa basura,
A esa horrible infección,
Estrella de mis ojos, sol de mi natura,
¡Tú, mi ángel y mi pasión!

¡Oh ser humano, hete ahí, ahora, desnudo como un gusano, en presencia de mi espada de diamante! Abandona tu método, no es tiempo ya de hacerse el orgulloso: hacia ti dirijo mi plegaria, en actitud de prosternación. Hay alguien que observa los menores movimientos de tu vida culpable; estás envuelto en las redes sutiles de su perspicacia encarnizada. No te fíes de él cuando se vuelva de espalda, pues te mira; no te fíes de él cuando cierre los ojos, pues te sigue mirando. Es difícil suponer que, en cuanto a astucia y perversidad, tu terrible resolución pueda superar al hijo de mi imaginación.



El rayo estalla... se abata sobre mi ventana entreabierta y me derriba al suelo de un golpe en la frente. ¡Pobre muchacho! ¡Tu rostro estaba ya demasiado maquillado por las precoces arrugas y por la deformación de nacimiento, para necesitar además esa larga cicatriz sulfurosa!



sábado, 23 de abril de 2011


Vuestra alma es un exquisito paisaje
que encantan enmascarados y bailarines

tocando el laúd y danzando
casi tristes bajo sus imaginativos disfraces.

Mientras cantan en tono menor
al amor victorioso y la vida oportuna
no parecen creer en su felicidad
y unen sus cantos al claro de luna.

Al sereno claro de luna, triste y bello,
que hace soñar a los pájaros en los árboles
y sollozar de éxtasis a los surtidores,
los grandes surtidores esbeltos entre los mármoles.


sábado, 16 de abril de 2011

lunes, 11 de abril de 2011



Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.


sábado, 19 de marzo de 2011





Afuera hay sol.

No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

martes, 1 de marzo de 2011








Allí, en un bosquecillo rodeado de flores, con pro­fundo sopor, duerme el hermafrodita, sobre el césped mojado por sus lágrimas. La luna ha desprendido su disco de la masa de nubes, y acaricia con sus pálidos rayos el suave rostro de adolescente. Sus rasgos expre­san la energía más viril, al mismo tiempo que la gracia de una virgen celestial. Nada parece natural en él, ni siquiera los músculos de su cuerpo, que se abren paso a través de los armoniosos contornos de formas feme­ninas. Tiene el brazo curvado sobre la frente, y la ma­no apoyada sobre el pecho, como para contener los la­tidos de un corazón cerrado a todas las confidencias y abrumado por él pesado fardo de un secreto eterno. Cansado de la vida y avergonzado de caminar entre se­res que no se le asemejan, la desesperación ha alcan­zado su alma, y va solo, como el mendigo del valle. ¿Cómo se procura los medios de existencia? Almas compasivas velan de cerca por él, sin que sospeche es­ta vigilancia, y no lo abandonan: ¡es tan bueno! ¡tan resignado! Con gusto habla a veces con aquellos que tienen un carácter sensible, sin estrecharles la mano, manteniéndose a distancia, temeroso de un peligro ima­ginario. Si se le pregunta por qué ha escogido la sole­dad por compañera, sus ojos se elevan al cielo, rete­niendo con dificultad una lágrima de reproche a la Pro­videncia; pero no responde a esa pregunta imprudente que esparce por la nieve de sus párpados el rubor de la rosa matinal. Si la conversación se prolonga, se vuel­ve inquieto, gira los ojos hacia los cuatro puntos del horizonte, como buscando la forma de huir de la pre­sencia de un enemigo invisible que se aproxima, dice con la mano un adiós brusco, se aleja sobre las alas de su pudor en alerta, y desaparece en el bosque. Ge­neralmente lo toman por un loco. Un día, cuatro hom­bres enmascarados que habían recibido órdenes, se arrojaron sobre él y lo sujetaron sólidamente, de ma­nera que no pudiese mover más que las piernas. El lá­tigo dejó caer sus rudas cuerdas sobre su espalda, y le dijeron que se encaminara sin dilación sobre la ruta que conduce a Bicetre. Cuando recibía los golpes, se puso a reir y a hablar con tanto sentimiento e inteligencia sobre las muchas ciencias humanas que había estudia­do, demostrando una gran instrucción en quien no ha­bía traspasado aún el umbral de la juventud, y sobre los destinos de la humanidad, revelando totalmente la nobleza poética de su alma, que sus guardianes, terri­blemente espantados por la acción que acababan de co­meter, soltaron sus miembros heridos, se arrastraron a sus pies, rogándole un perdón que les fue concedido, y se alejaron con el testimonio de una veneración que no se concede habitualmente a los hombres. Después de este acontecimiento, del que se habló mucho, su secre­to fue adivinado por todos, aunque aparentaban igno­rarlo para no aumentar sus sufrimientos; y el gobier­no le concedió una pensión honorable para hacerle ol­vidar que por un momento se le quiso internar por la fuerza, sin previa verificación, en un hospicio de alie­nados. El emplea la mitad de su dinero, el resto se lo da a los pobres. Cuando ve a un hombre y una mujer paseando por alguna avenida de plátanos, siente que su cuerpo se parte en dos de arriba a abajo, y cada una de las nuevas partes va a abrazar a uno de los pasean­tes; pero no es más que una alucinación, y la razón no tarda en recobrar su imperio. Esta es la causa por la cual no mezcla su presencia ni con los hombres ni con las mujeres, pues su pudor excesivo, que ha nacido con la idea de que sólo es un monstruo, le impide conceder su simpatía abrasadora a quienquiera que sea. Creería profanarse y profanar a los demás. Su orgullo le repite este axioma: «Que cada cual persista en su na­turaleza». Su orgullo, dije, porque teme que uniendo su vida a un hombre o a una mujer, le reprochen tarde o temprano, como una falta enorme, la conformación de su organismo. Entonces se retrae en su amor pro­pio, ofendido por esta suposición impía, que sólo vienen de él, y persevera en permanecer solo en medio de los tormentos, sin consuelo. Allí, en un bosquecillo rodea­do de flores, con profundo sopor, duerme el hermafro­dita, sobre el césped mojado por sus lágrimas. Los pá­jaros, despiertos, contemplan encantados esa figura me­lancólica, a través de las ramas de los árboles, y el rui­señor no quiere hacer oir sus cavatinas de cristal. El bos­que se ha tornado augusto como una tumba por la pre­sencia nocturna. del infortunado hermafrodita. ¡Oh via­jero perdido!, por tu espíritu aventurero, que te ha he­cho abandonar a tu padre y a tu madre desde la más tierna edad; por los sufrimientos que te ha causado la sed en el desierto; por tu patria que acaso buscas, después de haber vagado proscrito largo tiempo, entre las comarcas extranjeras; por tu corcel, tu fiel amigo, que ha soportado contigo el exilio y la intemperie de los cli­mas que te hacía recorrer tu humor vagabundo; por la dignidad que dan al hombre los viajes por tierras leja­nas y mares inexplorados, en medio de los témpanos po­lares o bajo la influencia de un sol tórrido, no toques con tu mano, como si fuera un estremecimiento de la brisa, esos bucles esparcidos por el suelo que se mezclan con la verde hierba. Apártate unos pasos y será mejor. Esa cabellera es sagrada; el hermafrodita mismo así lo ha querido. No desea que unos labios humanos besen re­ligiosamente sus cabellos perfumados por el aire de la montaña, ni tampoco su frente, que en ese momento resplandece como las estrellas del firmamento. Pero más vale creer que es una estrella que ha descendido de su órbita, atravesando el espacio, hasta su frente ma­jestuosa, a la que rodea con su luminosidad de diaman­te como una aureola. La noche, apartando con sus de­dos la tristeza, se reviste de sus encantos para festejar el sueño de esa encarnación del pudor, de esa imagen perfecta de la inocencia de los ángeles: el ruido de los insectos es menos perceptible. Las ramas inclinan so­bre él sus altas frondas, a fin de protegerlo del rocío, y la brisa, haciendo sonar las cuerdas de su arpa melo­diosa, envía sus alegres acordes a través del silencio uni­versal hacia sus párpados cerrados, que creen asistir inmóviles al concierto cadencioso de los mundos sus­pendidos. Sueña que es dichoso, que su naturaleza cor­poral ha cambiado, o que, por lo menos, vuela en una nube púrpura hacia otra esfera habitada por seres de su misma naturaleza. ¡Ay! ¡Que su ilusión se prolon­gue hasta el despertar de la aurora! Sueñas que las flo­res danzan en corro a su alrededor, como inmensas gúirnaldas enloquecidas, y lo impregnan con sus per­fumes suaves, mientras él canta un himno de amor en­tre los brazos de un ser humano de mágica belleza. Pero sus brazos sólo estrechan un vapor crepuscular, y cuan­do se despierte sus brazos no estrecharán nada. No te despiertes, hermafrodita, no te despiertes todavía, te lo suplico. ¿Por qué no quieres creerme? Duerme... duerme todavía. Que tu pecho se dilate, persiguiendo la quimérica esperanza de la dicha, te lo permito, pero no abras los ojos. ¡Ah, no abras los ojos! Quiero de­jarte así, para no ser testigo de tu despertar. Acaso un día, con la ayuda de un libro voluminoso, en conmo­vedoras páginas, cuente tu historia, asombrado de lo que ella contiene y de las enseñanzas que de ella se des­prenden. Hasta aquí no lo he podido hacer, pues cada vez que lo he intentado abundantes lágrimas caían so­bre el papel y mis dedos temblaban, sin que fuera por vejez. Pero quiero tener por fin ese valor. Estoy indig­nado por no tener más nervios que una mujer, y por desmayarme como una damisela cada vez que reflexio­no en tu enorme miseria. Duerme... duerme siempre; pero no abras tus ojos. ¡Ah, no abras tus ojos! ¡Adiós hermafrodita! Ningún día dejaré de rogar al cielo por ti (si fuese por mí, no rogaría). ¡Qué la paz sea en tu seno!

jueves, 17 de febrero de 2011


Mi Pobre musa, !ay! ¿qué tienes este día?
Pueblan tus vacuos ojos las visiones nocturnas
Y alternándose veo reflejarse en tu tez
La locura y el pánico, fríos y taciturnos.



martes, 15 de febrero de 2011



Nada en este mundo puede ser tan inmaculado y puro como el amor de nosotros Los Fríos por lo muerto. Nuestro amor vive sólo en esos momentos efímeros de recolección....- memorias que tememos olvidar.
Nuestro amor no conoce un beso o una caricia, estamos abrazando polvo, aire o a nosotros mismos cuando visualizamos lo que hemos perdido. Despertados por un sonido o un olor, algunas visiones llaman a tristes fantasmas... flotando, atrapados en desvanecidos colores...-nuestro lamento.
Y después está el temor que lo devora todo: “Algún día q
uizás no le recuerde...cuando mi enfermiza mente no pueda ayudar mas que a perder los contornos de su cara”. Perdido para siempre, solo y triste, se ha marchado para siempre a la muerte...- más allá de las barreras del especio opuesto.
Aunque, desgraciadamente, a pesar de todo... caminando a través de estas estancias solitarias... Es más sencillo...todavía...amar a la muerte....



"¡Apresúrate, apresúrate!
¡tienes que bajar!
Le oigo respirar bajo la tierra...
¡Trae luz aquí y rompe la tapa!
¿ Qué pasa contigo ? ¿Por qué titubeas?
Abre la tumba,
¡oh!, sé rápido, por favor,
¡antes de que su pobre corazón de su último latido!"


domingo, 13 de febrero de 2011

jueves, 10 de febrero de 2011

sábado, 5 de febrero de 2011

El demonio dijo que me llevaría a casa,
A la tierra lívida y sombría que recordaba vagamente
Como un lugar elevado con escaleras y terrazas
Rodeadas de balaustradas de mármol que peinan los vientos del cielo,
Mientras muchas millas más abajo, a la orilla de un mar,
Se extiende un laberinto de torres y torres y cúpulas superpuestas,
Una vez más, me dijo, volvería a quedar embelesado
Ante aquellas viejas colinas, y oiría el lejano rumor de la espuma.
Todo esto prometió, y por las puertas del ocaso
Me arrastró a través de lagos de llamas lamientes
Y tronos de oro rojo de dioses sin nombre
Que gritan de miedo ante un destino ominoso.
Después, un negro abismo con ruido de olas en la noche:
«Aquí estaba tu casa», se burló, «¡cuando aún veías!»



martes, 1 de febrero de 2011

Son mis voces cantando
para que no canten ellos,
los amordazados grismente en el alba,
los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.

Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición de sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.



lunes, 31 de enero de 2011

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.



domingo, 30 de enero de 2011

—Todos buscan la Ley —dice el hombre—. ¿Y cómo es posible que en tantos años nadie más haya pedido permiso para entrar? El guardián ve que el hombre está a punto de morir y levanta mucho la voz, para que sus débiles oídos lo oigan:
— Nadie más podía entrar por aquí, porque esta puerta solo estaba destinada a ti. Ahora la cerraré.
La luna, como la esfera luminosa del reloj de un edificio público.
¡Faroles enfermos de ictericia! ¡Faroles con gorras de "apache", que fuman un cigarrillo en las esquinas!
¡Canto humilde y humillado de los mingitorios cansados de cantar!;Y silencio de las estrellas, sobre el asfalto humedecido!
¿Por qué, a veces, sentiremos una tristeza parecida a la de un par de medias tirado en un rincón?, y ¿por qué, a veces, nos interesará tanto el partido de pelota que el eco de nuestros pasos juega en la pared?
Noches en las que nos disimulamos bajo la sombra de los árboles, de miedo de que las casas se despierten de pronto y nos vean pasar, y en las que el único consuelo es la seguridad de que nuestra cama nos espera, con las velas tendidas hacia un país mejor.



En la terraza de un café hay una familia gris. Pasan unos senos bizcos buscando una sonrisa sobre las mesas. El ruido de los automóviles destiñe las hojas de los árboles. En un quinto piso, alguien se crucifica al abrir de par en par una ventana.
Pienso en dónde guardaré los quioscos, los faroles, los transeúntes, que se me entran por las pupilas. Me siento tan lleno que tengo miedo de estallar...
Necesitaría dejar algún lastre sobre la vereda...
Al llegar a una esquina, mi sombra se separa de mí, y de pronto, se arroja entre las ruedas de un tranvía.



Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana. Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos. Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas. Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en cielo, y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras, y en que las cañerías tienen gritos estrangulados, como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad, en el espanto que sentirán las sombras, y quisiéramos avisarles para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones. Y a veces las cruces de los postes telefónicos, sobre las azoteas, tienen algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes, como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo, y en las que súbitamente se comprende que no hay ternura comparable a la de acariciar algo que duerme.
¡Silencio! -grillo afónico que nos mete en el oído-. ¡Cantar de las canillas mal cerradas! -único grillo que le conviene a la ciudad-.

Rossella Di Micco - Italian artist

"Pittura, musica, fotografia, animali, alberi, la luna, la notte e l'ispirzione che genera il suo silenzio"


jueves, 27 de enero de 2011

viernes, 21 de enero de 2011




As we stared beyond the windows there
Over all the gardens
That have never been
And will never grow again
How long
How long
The shining winking stars
The clouds too high
So high
Pointing to some final star
The dull face of the sky
And the sound of the calling
Of the distant village bell
And all that
The sun is not enough for us
Any longer
And her smile
Though she wears her hat
And her cheery rays
Do not blanket with their glorious glare
The burning body
With distorted nimbus
I see too well
Just beyond my neighbour's house
It does not blank out
The last sigh of the soul
Whilst the night rejoices profound and still
At the edge of your street
Both shadow and destroyer
But not alas
The comforter

miércoles, 12 de enero de 2011

Please, stay stay
Please stay stay
Stay a while
Mystery lights keep the dark inside
Evading glances when the light's applied
Stay and run unto me
Sail to me
Come to me

martes, 11 de enero de 2011






Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la injurié.
Yo me he armado contra la justicia.
Yo me he fugado. ¡Oh brujas, oh miseria, odio, mi tesoro fue confiado a vosotros!