Nada en este mundo puede ser tan inmaculado y puro como el amor de nosotros Los Fríos por lo muerto. Nuestro amor vive sólo en esos momentos efímeros de recolección....- memorias que tememos olvidar.
Nuestro amor no conoce un beso o una caricia, estamos abrazando polvo, aire o a nosotros mismos cuando visualizamos lo que hemos perdido. Despertados por un sonido o un olor, algunas visiones llaman a tristes fantasmas... flotando, atrapados en desvanecidos colores...-nuestro lamento.
Y después está el temor que lo devora todo: “Algún día q
uizás no le recuerde...cuando mi enfermiza mente no pueda ayudar mas que a perder los contornos de su cara”. Perdido para siempre, solo y triste, se ha marchado para siempre a la muerte...- más allá de las barreras del especio opuesto.
Aunque, desgraciadamente, a pesar de todo... caminando a través de estas estancias solitarias... Es más sencillo...todavía...amar a la muerte....

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