viernes, 15 de julio de 2011


El rayo estalla... se abata sobre mi ventana entreabierta y me derriba al suelo de un golpe en la frente. ¡Pobre muchacho! ¡Tu rostro estaba ya demasiado maquillado por las precoces arrugas y por la deformación de nacimiento, para necesitar además esa larga cicatriz sulfurosa!



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