
"...siento la necesidad del infinito...
¡Pero no puedo, no puedo satisfacer esa necesidad! Soy hijo del hombre y de la mujer, según me han dicho. Y eso me asombra... pues creía ser más. Por otra parte, ¿qué me importa de dónde vengo? De haber podido depender de mi voluntad, hubiera querido ser más bien el hijo de la hembra del tiburón, cuya hambre es amiga de las tempestades, y del tigre, de reconocida crueldad: no sería tan malo. Vosotros, los que me miráis, alejaos de mí, pues mi aliento exhala un hálito emponzoñado..."
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